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Le blog de gmanzukula-alternatif-congolais.over-blog.com

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Dans ce blog, il sera question de publier toutes les réflexions, articles, commentaires et opinions à caractère socio-économiques, politiques, culturels et religieux.


Perspectiva liberadora de la situación de pobreza de los habitantes de Patio Bonito. Un acercamiento hermenéutico de la teología de la acción

Publié par Gabriel MANZUKULA Mjrrdcongo sur 2 Novembre 2012, 16:01pm

Catégories : #Théologie de la libération

Introducción

 

Al llegar al final de esta asignatura, que es la Teología Fundamental, se nos ha propuesto de producir una reflexión teológica personal sobre un tema desde lo concreto cotidiano de la vida de la polis, en la perspectiva de la teología contextualizada. De ahí que nos proponemos hacer una lectura teológica con las herramientas de la Teología Fundamental estudiadas durante este semestre terminante, buscando proponer una solución liberadora a una situación concreta que pueda abrir nuevos horizontes de una vida feliz para los pobres, los oprimidos, los excluidos, los sin voz, etc.

 

De esta propuesta, yo me atrevo a hacer una reflexión teológica con base en la hermenéutica de la teología de la acción acerca de la situación de pobreza que viven los habitantes de Patio Bonito, un sector en donde yo hago mi pastoral, para discernir una perspectiva liberadora que pueda ofrecer a este pueblo sufrido y  desafiar al mundo  monopolizante.   

 

Marco situacional del lugar

 

Patio Bonito es un barrio muy grande del sur occidente de Bogotá, en donde se encuentran muchas fábricas de cerámica, Corobasto, muchos talleres de mecánica y muchas actividades comerciales de bajo rendimiento. Este lugar es habitado por familias  de escasos recursos, gente de clase baja, personas desempleadas, pobre, niños, jóvenes, viejos y enfermos.

 

Acercamiento sociológico y antropológico

 

La mayoría de los habitantes de ese lugar son personas, familias que vienen de diferentes partes de Colombia donde se hace sentir el conflicto armado, violencia multiforme, entre otros. Unos antes tenían una vida feliz y otros, el mínimo vital. Tenían finca, negocio, actividades de producción, etc. Debido al conflicto armado y a la violencia unos fueron expulsados a fuerza, otros escaparon de la muerte y abandonaron sus hogares por miedo para salvar o preservar sus vidas, y se implantaron en ese lugar que llamamos Patio Bonito.

 

El estado en el cual vive esa gente es de una situación macabra, de extrema pobreza, de violencia, injusticia social, marginación, de opresión moral, psicológica, de casi de abandono social, en suma, vive en el margen de la sociedad. Esas situaciones degradantes los someten a una vida miserable o esclavizante.

 

Los que tienen monopolio implantaron sus negocios, sus fábricas allá no para ayudar a ese pueblo a salir de sus miserias, sino bien los explotan en prol de sus beneficios. Explotan tanto a los niños, adolescentes como a los padres.

 

Frente a esta situación de pobreza, de opresión moral y psicológica, de explotación, marginación, de sometimiento ¿que lectura bíblico-teológica podemos hacer a la luz de la teología de liberación? ¿Qué predicación podemos hacer en medio de este pueblo que sufre, que llora? ¿Qué Dios presentarles a ellos? ¿De qué Jesús ensañarle a este pueblo?

 

Todas esas situaciones mencionadas nos ponen a nosotros estudiantes de teología y teólogos de hoy a repensar nuestro papel de teólogo en medio de este pueblo marginado, sufrido, lamentado, violentado, sin voz, que vive en la inseguridad. No nos hagamos de sordos, contentándonos con la teología de los principios, del sexo de los Ángeles. Hay que interrogarse ¿qué reflexión podría producir transformación en la vida concreta de este pueblo?

 

Lectura bíblico-teológica a la luz de la teología de la liberación

 

Desde sus inicios, la teología era una reflexión acerca de lo concreto cuotidiano de la vida de la sociedad, como fue el  caso de los padres de la Iglesia. Ellos por medio de la teología daban respuestas concretas a las situaciones que atravesaba el mundo de los primeros siglos. Los padres-teólogos eran como filósofos griegos: Sócrates, Platón, Aristones, por citarlos. Esos filósofos sabían conciliar el mundo de los principios, el mundo ideal con el mundo concreto (cotidiano); el mundo inmaterial con el mundo material; el mundo contemplado con el mundo de la acción. O mejor, ellos buscaban en el mundo de los principios, del mundo ideal la forma apropiada de cómo poder vivir la gente en la polis, contemplaban las virtudes, los valores, el sistema político adecuado de administrar o gestionar la polis. Y lo que ellos contemplaban lo actualizaban en lo concreto cotidiano y transformaban la polis.

 

Al ejemplo de ellos, la actividad teológica de hoy debe tener dos movimientos opuestos: ascendente y descendente; o mejor un movimiento circular: lo de contemplar a fin de actuar en el concreto existencial de la vida de la polis de los hombres, mujeres, niños, niñas, viejos y viejas, de lo económico, de lo político, de lo social, de lo cultural, etc. En el sentido en que, mirando la situación macabra que vive la gente en lo cotidiano, haciéndola una lectura desde la palabra de Dios, para buscar como Dios ha actuado en la historia del pueblo de Israel y cómo aquel pueblo actuaba frente a las situaciones mencionadas anteriormente, y para de ahí dar respuesta concreta al pueblo sufrido, oprimido, marginado. Eso mostraría que la teología no es un discurso primero que produce acción, sino que es un discurso segundo que, después de haber acontecido un evento de cualquier género, viene hacer una lectura teológica para ver si es la voluntad de Dios o es según el proyecto de Dios en la Historia humana. La teología debe recuperar su dimensión profética, kerigmática y carismática  para cumplir su tarea en este mundo contemporáneo desafiante y desafiador.

 

En esta perspectiva, Peukert Helmut, citando a Rahner dice que “todo discurso teológico que no se deje definir, en razón de su estructura, a partir de la experiencia del misterio absoluto y no se entienda a sí mismo como mediación de esta experiencia pierde su objeto”. Como se sabe, el objeto formal de la teología es Dios y el objeto material de la teología es el mundo de la vida, el mundo concreto de lo cotidiano. Dios desde la historia fundante del pueblo de Israel de la Sagrada Escritura, se concibe desde el oprimido, el esclavo, el pobre, el marginado, el excluido, el sin voz, el que vive al margen de las estructuras sociales: en el caso del pueblo de Israel. Este modo de ver nos impulsa a sostener que la visión del objeto material se vuelve la visión del objeto formal en el sentido en que el mundo de los oprimidos, los pobres, etc. se concibe desde la razón de Dios y la salvación de este pueblo, la salvación entendida acá como la liberación total del hombre. Porque Dios nos quiere libres y felices. Por eso, en la tarea de los teólogos hoy “se podría, por supuesto, intentar fundamentar la teología recurriendo a las teorías que sitúan su punto de arranque en el concepto de la libertad humana”. Que el hombre viva en una historia evolutiva (concepción hegeliana) hacia la felicidad, que es Dios. Pero esta felicidad escatológica empieza desde ya en la realización de la libertad y de la emancipación humana.

 

Este es el caso del pueblo de Patio Bonito. Este pueblo vive en desolación. Su libertad, felicidad y emancipación están en la mano de otros. Constatamos que no hay diálogo bilateral. Hay tesis pero no hay antitesis que permita sacar una conclusión vital y liberadora. Eso no ayuda a este pueblo a gozar de su vida como quiso Dios a sus criaturas. Los que tienen el monopolio tienen una conciencia subjetiva y egoísta que no favorece que los pobres se emancipen y lleguen al estado de mejoramiento social.   

 

4. Superación de la conciencia subjetiva y egoísta del monopolio: clave de la liberación del pueblo Patio bonito

 

Según los estudiosos moralistas y psicólogos, se dice que en una sola conciencia hay dos tipos de conciencia humana: una subjetiva que es individual (ista), egoísta y otra objetiva o social. La conciencia individual (ista), egoísta en la cual el individuo se juzga a si mismo, se satisface casi de sus haceros, de su mismidad sin consultar a nadie.  Del otro lado está la conciencia objetiva, entendida como conciencia social. Aquí no es un individuo solo, sino toda la sociedad, el otro entra en juego, entra en acción para desafiar la conciencia subjetiva a fin de buscar construir una conciencia social en la libertad de opinión, la libertad de hijos de Dios. Esa manera es una búsqueda para llegar a una intersubjetividad mediante un consenso.

 

En esta óptica, los que tienen el monopolio están invitados a superar su conciencia subjetiva, esto es, a salir del subjetivismo al intersubjetivismo. Eso requiere que los dueños del sistema sean objetivos en su manera de relacionarse con el otro o en su manera de ayudar a los demás. Porque ellos ayudan a los pobres implantando sus negocios allá. Pero esos pobres no se benefician tanto de su trabajo como de su colaboración. Por eso, los empresarios deberán la superar su conciencia subjetiva dejando a los demás la posibilidad de participar en la gestión de su propia vida en todos los niveles existenciales. Eso es posible a través del diálogo con argumento razonable para llegar a un consenso que se base en el mundo de la vida feliz de ambos campos: de los que tienen monopolio y de los pobres trabajadores.

 

 

Conclusión

 

En modo de concluir de este ensayo, diría que la teología no es un discurso primero sino un discurso segundo en la medida en que, mirando cómo vive la gente, cómo suceden los acontecimientos sociales, busca darles respuesta, mediante una reflexión tal vez provocante y provocadora para bien regular la vida de la polis.

 

En este ensayo yo me he arriesgado a reflexionar sobre  la situación macabra que atraviesan los habitantes de Patio Bonito. Para intentar abrir los nuevos horizontes, he evocado a los padres de la Iglesia, los teólogos de los primeros siglos que, al ejemplo de los filósofos griegos (Sócrates, Platón, Aristóteles), supieron dar respuestas concretas a los ataques contra la vida de la Iglesia naciente y lograron transformar la sociedad de aquel entonces. De esta enseñanza, yo, reflexionando sobre esta situación de desolación que vive este pueblo de Dios, he hecho una propuesta a que haya intersubjetividad en la vida de la polis de este lugar, a fin de que todo el mundo viva libre, emancipado, feliz como quiso Dios a lo largo de la historia humana.    

 

 

Bibliografías

 

Parra Alberto, Textos, contexto y pretexto. Teología fundamental, PUJ, Bogotá, 2003.

 

Jung Mo Sung, “Teología y la vida de los pobres”, en Panorama de la Teología

                          latinoamericana, Verbo Divino, Navarra, 2000, pp. 371 – 380.

 

Segundo Juan-Luís, “Liberación de la Teología”, en Ídem, pp. 573 – 582.

 

 Sobrino Jon, “Teología desde la realidad”, en Ídem, pp.  611 – 628.

Peuker Helmut, Teoría de la ciencia y teología fundamental, p 330

Ídem, p. 331

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